INVERSIÓN

Crédito y préstamo: ¿en qué se diferencian?

Un crédito y un préstamo no son lo mismo, pero mucha gente utiliza estos términos indistintamente. Los créditos los conceden instituciones bancarias, mientras que los préstamos los emiten empresas privadas e instituciones de banca en la sombra. Lógicamente, en todos estos casos se puede obtener dinero prestado, pero las normas son distintas. Por ejemplo, no te esperes pedir un crédito bancario por internet en menos de 24 horas. Las entidades emisoras de créditos ponen unos requisitos mucho más exigentes a los clientes potenciales que los prestamistas. A continuación te contamos más diferencias entre el crédito y el préstamo y resolvemos las posibles dudas que tengas.

Diferencias básicas entre el crédito y el préstamo

El crédito se diferencia del préstamo en muchos aspectos: la base jurídica de su concesión, el objeto del contrato, las partes del contrato, la forma de celebración del contrato y su objetivo, el modo de pago y los costes. La entidad que concede el crédito es una institución bancaria. Sin embargo, un prestamista puede ser cualquiera, incluso una persona física. Solo hace falta disponer de los fondos suficientes para convertirse en una entidad que concede préstamos. Si te interesan los aspectos legales, echa un vistazo a la ley de banca para saber más sobre los créditos. Por otro lado, los préstamos están regulados por el Código Civil. 

El contrato de crédito compromete a ambas partes e implica ciertos pagos. Sin embargo, el contrato de préstamo es libre y no tiene por qué acarrear costes adicionales. Lógicamente, en cada caso hay que leer detenidamente todas las cláusulas del contrato para evitar posibles malentendidos en el futuro cercano, o problemas para defender tus derechos. El objeto del contrato es otra cuestión importante. En el caso del crédito es dinero, mientras que con el préstamo hay más opciones.

¿Qué más diferencias existen entre el crédito y el préstamo?

  Una gran ventaja de las empresas que conceden préstamos es que se puede destinar el dinero a cualquier cosa que te parezca. Sin embargo, en los contratos de crédito, el objetivo está claramente definido. Otra diferencia es que con el crédito, se indica un plazo de devolución exacto. El cliente recibe un calendario que tiene que seguir al pie de la letra. Con los préstamos, el plazo de devolución no tiene por qué determinarse en el contrato. Eso ocurre sobre todo con los préstamos entre particulares o familiares. Según la ley, entonces el préstamo tendrá que devolverse cuando el acreedor así lo solicite. En el caso de los préstamos mercantiles, no podrá exigirse la devolución hasta treinta días después de la fecha del requerimiento notarial. 

Aunque decidas pedir minicréditostendrás que incurrir en una serie de gastos adicionales, como intereses y comisiones. En el caso de los préstamos, la cosa es distinta, ya que se puede determinar libremente la cuantía de los costes. Lógicamente existen ciertas limitaciones y hay que tener en cuenta las normativas vigentes. Por ejemplo, los intereses no pueden superar un importe máximo específico. Si necesitas dinero rápido, la mejor opción será elegir un préstamo. También permiten limitar los trámites al mínimo.  Sin embargo, si te hace falta una suma importante de dinero, tendrás que recurrir a un crédito.

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